Desde Fisiotrainner somos conscientes de que el ejercicio, el trabajo de fuerza y mantener hábitos de vida saludables son herramientas que nos permitirán llegar mejor a la tercera edad, pero ¿Se debe dejar de hacer ejercicio con el paso de los años? ¿Son las personas mayores incapaces de realizar ejercicio físico o está el trabajo de fuerza contraindicado para esta población?

Pues la respuesta como imagináis es NO. Claro está que no podremos mantener el mismo nivel ni levantar los mismos pesos que años atrás. Pero hay muchísimos estudios que demuestran que el ejercicio físico  tiene unos beneficios enormes en las capacidades físicas básicas de las personas mayores de valerse por sí mismas.

A medida que nos hacemos mayores vamos perdiendo el equilibrio corporal, alteramos los patrones de la marcha, perdemos velocidad en la misma, perdemos capacidad de levantarnos por nosotros mismos, tanto del suelo como de la cama, de la silla… Todo esto viene de una pérdida de la masa muscular y fuerza. Y, si bien no podemos evitar que nuestros músculos se vayan debilitando, si podemos ralentizar el proceso.

Además, está demostrado que el ejercicio como tal estimula nuestra actividad neuronal, de forma que mejoramos aspectos como la coordinación, la memoria, la capacidad de disociación o la lateralidad. Todo esto sin contar los beneficios que ya conocemos a nivel cardio-respiratorio, regulación hormonal, control de peso, metabolismo de grasas…

Ahora bien, ¿qué ejercicios podemos hacer?

Unicamente regulando las intensidades del entrenamiento, podemos añadir nuevas tareas o simplemente adaptar las que ya hacíamos hasta ahora; esto quiere decir que no sólo puedo, si no que debo mantener nuestra actividad física adaptándonos a nuestras condición actual, siempre dirigidas y orientadas por un profesional.

Estos son algunos de los ejercicios que recomendamos potenciar desde nuestro centro:

  • Sentadillas: Sentarnos y levantarnos de una silla puede ser suficiente estímulo para mantener los niveles de fuerza de nuestras piernas, lo podemos hacer en casa y lógicamente tiene una transferencia directa sobre nuestro día a día.
  • Flexo-extensión de brazos: Podemos ayudarnos de pequeñas mancuernas (1-2kg) para mantener los niveles de fuerza de nuestros brazos, lo que nos permitirá coger objetos y manejarnos en habitaciones como la cocina y el baño con mayor comodidad.
  • Trabajo con gomas: Muy útiles para mantener nuestros músculos de la espalda activos, podemos realizar remos, jalones, aperturas… con una tensión ajustable a nuestra capacidad. Estas gomas sirven para el trabajo de la mayoría de los músculos del cuerpo, por lo que son un material muy adecuado para nuestro trabajo en la tercera edad.
  • Caminar, nadar, andar en bicicleta: El trabajo aeróbico nos ayudará a mantener un corazón sano y fuerte, que prevenga enfermedades cardiovasculares y nos permita movernos en nuestras actividades sin fatiga.
  • Ejercicios de coordinación: Hacer trabajo diferenciando entre lado derecho e izquierdo del cuerpo, combinar actividades de brazos y piernas, la percepción espacial, juegos de memoria… son actividades que ayudarán a que nuestro cerebro trabaje y se mantenga activo, previniendo la disminución de su capacidad de trabajo.

Si bien es cierto que prácticamente podemos mantener la mayoría de nuestras actividades, cabe destacar que en muchos de los casos se desaconseja el trabajo tumbados o a nivel de suelo, debido a los cambios de presión arterial producidos al tumbarnos y levantarnos de forma rápida, por lo que siempre que se quiera trabajar en el suelo es importante realizar los ejercicios con calma, incorporándonos lentamente para dar capacidad a nuestro cuerpo de adaptarse a estas situaciones.

Os animamos a que pruebes nuestro servicio de entrenamiento senior tanto individual como en grupo.